Aproximadamente, los perros adultos deberían comer de un 2% a un 4% de su peso corporal al día, repartido en una o dos tomas. En cambio, los cachorros deberían comer entre un 6 o un 7% de su peso corporal repartido entre una o dos tomas al día, incluso un poco más según el hambre del cachorro.
Estos porcentajes son siempre orientativos. Aconsejamos siempre individualizar según los requerimientos energéticos específicos de cada animal