Si tu perro se ha estado alimentado con pienso, para realizar una correcta adaptación a la alimentación BARF, recomendamos empezar durante una semana o diez días, con una proteína altamente digerible como el pollo o el pollo acompañado con verduras. Durante esta semana combinaremos una toma de pienso con otra de alimentación BARF. A partir de la siguiente semana ya podríamos empezar a ofrecer solo tomas de comida BARF. Lo ideal es utilizar aquellos menús monoproteicos e ir probando cada siete/diez días con uno diferente. En caso de observar que alguna no le sienta bien deberíamos retirarla, y estudiar si más adelante podemos reincorporarla.
Cuando sepamos aquellas fuentes proteicas que nuestro animal tolera, podemos utilizarlas de forma alterna como base de una alimentación rica y saludable.